Dedicación
especial a mí adorada madrecita: María Adelaida Ortega
Este poema lo dedico
a todas las madres del mundo, en especial a las madres de mi querido y bello
puerto de Buenaventura. Abracemos a nuestra madre y digámosle en vida cuanto la
amamos y cuán importante es para nuestra vida, no esperemos que esté ausente
para en medio del dolor y la tristeza decirles cuanto la adoramos.
Cuando miro el infinito azul
adornado de blancas nubes, mi corazón goza de alegría, mis ojos se llenan de
dulzura porque tengo la dicha de tener conmigo a mi madre adorada. Al ver los
paisajes al amanecer, sentir el canto de los pajaritos y el beso del sol, me
acoge la alegría saber que tengo a mi madre, abrazo mío, regocijo de mi alma,
porque yo te amo madre mía. Como no amarte madre de mi alma, si tú me diste la vida,
me diste tu pan, tu abrigo y la nobleza de tu corazón. Como no amarte mamita,
si tu mirada nunca se cansó de decirme cuanto me amabas. Como no amarte
madrecita, si tus palabras siempre fueron llenas de ternura, superación y de
triunfo.
Como no amarte madrecita, si tú
eres mi mejor sonrisa, mi mejor paisaje y la voz inconfundible que me hace
sentir noble como un niño. Como no amarte mamita, si cada noche me adormezco
cogido de tu mano y escucho las canciones que me hicieron sentir el niño más
feliz del mundo. Como no amarte madrecita, si tan solo al ver tu imagen, tu
ternura y tu nobleza, perdono a todos aquellos que me han hecho daño y pido
perdón al creador por aquellos que hice daño. Como no amarte madrecita adorada,
si tu silencio es mi voz, tu mirada mi mejor regalo y tu sonrisa el amor que
siempre nos ha unido.
Como no amarte tesoro mío, madre adorada, si a
cada instante le pido al creador que nunca me dejes, que nunca me quite tu
rostro, tu sonrisa, tu voz y la felicidad de tenerte. Como no amarte madrecita
de mi alma, si a pesar del tiempo me sigues dando tu calor, tu mirada y tus
consejos. Como no llevarte en mi alma, si tú eres mi alma, como no amarte, si
estas clavada en mi corazón, como no adorarte, si tú eres mi razón para vivir.
Madrecita adorada, perdóname si
algún día mi egoísmo te hizo sufrir, si por mi culpa tus ojos, tu voz
reflejaron tristeza y dolor. Perdóname mamita, si algunas veces no pude
entender tu inmenso amor y te falle. Porque ahora puedo decirte madrecita, que
cuentas conmigo porque siempre te he amado y por siempre te adorare.