domingo, 13 de mayo de 2012

Poema dedicado a todas las madres del mundo


Dedicación especial a mí adorada madrecita: María Adelaida Ortega

Este poema lo dedico a todas las madres del mundo, en especial a las madres de mi querido y bello puerto de Buenaventura. Abracemos a nuestra madre y digámosle en vida cuanto la amamos y cuán importante es para nuestra vida, no esperemos que esté ausente para en medio del dolor y la tristeza decirles cuanto la adoramos. 

Cuando miro el infinito azul adornado de blancas nubes, mi corazón goza de alegría, mis ojos se llenan de dulzura porque tengo la dicha de tener conmigo a mi madre adorada. Al ver los paisajes al amanecer, sentir el canto de los pajaritos y el beso del sol, me acoge la alegría saber que tengo a mi madre, abrazo mío, regocijo de mi alma, porque yo te amo madre mía. Como no amarte madre de mi alma, si tú me diste la vida, me diste tu pan, tu abrigo y la nobleza de tu corazón. Como no amarte mamita, si tu mirada nunca se cansó de decirme cuanto me amabas. Como no amarte madrecita, si tus palabras siempre fueron llenas de ternura, superación y de triunfo. 

Como no amarte madrecita, si tú eres mi mejor sonrisa, mi mejor paisaje y la voz inconfundible que me hace sentir noble como un niño. Como no amarte mamita, si cada noche me adormezco cogido de tu mano y escucho las canciones que me hicieron sentir el niño más feliz del mundo. Como no amarte madrecita, si tan solo al ver tu imagen, tu ternura y tu nobleza, perdono a todos aquellos que me han hecho daño y pido perdón al creador por aquellos que hice daño. Como no amarte madrecita adorada, si tu silencio es mi voz, tu mirada mi mejor regalo y tu sonrisa el amor que siempre nos ha unido.

 Como no amarte tesoro mío, madre adorada, si a cada instante le pido al creador que nunca me dejes, que nunca me quite tu rostro, tu sonrisa, tu voz y la felicidad de tenerte. Como no amarte madrecita de mi alma, si a pesar del tiempo me sigues dando tu calor, tu mirada y tus consejos. Como no llevarte en mi alma, si tú eres mi alma, como no amarte, si estas clavada en mi corazón, como no adorarte, si tú eres mi razón para vivir. 

Madrecita adorada, perdóname si algún día mi egoísmo te hizo sufrir, si por mi culpa tus ojos, tu voz reflejaron tristeza y dolor. Perdóname mamita, si algunas veces no pude entender tu inmenso amor y te falle. Porque ahora puedo decirte madrecita, que cuentas conmigo porque siempre te he amado y por siempre te adorare.